miércoles, 4 de febrero de 2015

American Horror Story: Asylum


Seguimiento de la segunda temporada.

Sin duda esta serie ha superado las expectativas de muchos amantes del terror y especialmente de quienes le buscan un significado complejo al guión. Es por eso, que mi perspectiva de esta serie es fascinante. Aunque sin duda la primera temporada fue aburrida desde la mitad hasta el final, perdiendo audiencia. Es necesario resaltar que la segunda y la tercera temporada hicieron que muchos despertaran esa expectativa tremenda que se había esfumado luego de la primera temporada.

Esta temporada se lleva a cabo en la Institución Mental Briarcliff en 1964 y sigue la historia de los pacientes, doctores y enfermeras que ocupan el asilo. Además de eso está acompañada de eventos que sucedieron en la época, como la aparición de extraterrestres, lobotomías, asesinatos, exorcismos y prácticas inhumanas a los pacientes del lugar.
Los personajes:
Todos los personajes tienen un papel determinante en la serie, la primera de ellas es:

La Hermana Jude (Jessica Lange): es una mujer atormentada por un turbio pasado, dedicada a la prostitución y a la vida fácil, drogadicta y ebria hasta el tuétano, busca reivindicarse convirtiéndose en una monja con la ayuda del Monseñor Timothy Howard, quien con su buena fe, confía en rescatar a esta pobre alma absorbida por los placeres de la vida. Ella castiga a los pacientes con torturas que consistían en pegarles con un látigo a los pacientes, pues sólo así volverían al camino iluminado de las enseñanzas de Dios. De hecho, tenía un closet con varios látigos de todos los tamaños y anchura. Enamorada eternamente del monseñor, imagina cómo vestida de encajes rojos se inunda en el amor prohibido que le tiene, acompañada, por supuesto de una buena botella de vino. Escondía esa ropa interior de color escarlata en las gavetas de su ropa junto con los recuerdos de un pasado que tenía muy vivos. A lo largo de la trama la monja Jude comete varias equivocaciones. Entre ellas se pueden mencionar: 1. internó a una reportera por inmiscuirse demasiado en los asuntos del asilo, cosa que le podría quitar la tutela del asilo y así el cariño del monseñor. 2. Aceptó que se le realizara lobotomías y otras torturas a los pacientes internados. 3. Intentó asesinar a uno de los internos en defensa propia pero fue internada en el asilo por tener “problemas de alcohol y psicológicos”, allí le practicaron lobotomías. Obstinada de ver cómo funcionan las cosas en el asilo que es administrado por el mismo diablo, ayuda a Lana Winters y otros internos a salir y luego es rescatada por Kit quien la ayuda en los últimos días de su vida. Ella ayuda educa a los hijos de Kit, quienes la tratan como un miembro de la familia.

Lana Winters (Sarah Paulson): es una reportera lesbiana en busca de un tubazo para volverse famosa. Es por ello que le hace seguimiento a Bloody Face. En su intento de volverse famosa, su novia muere a manos de este criminal. Ella, en su afán de desenmascarar a este asesino, se interna al asilo, pensando que Kit era el psicópata y luego de discutir con la hermana Jude es apresada en el hospital para no perturbar la paz, que según la hermana Jude reina en el lugar. Lana vive el agudo puñal de vivir en la soledad, y sigue tras su meta, convertirse en una reportera reconocida por todos los diarios del país. Finalmente se da cuenta de que el asesino es su psicólogo y no Kit, pues la secuestra en su departamento con la promesa de sacarla de ese infierno (pobre, no sabía a lo que se enfrentaba). Ella logra ver la máscara de Bloody Face, hecha con la piel de las mujeres a las que había asesinado y no sólo eso, también ve el cadáver aún conservado de su antigua novia. En el lugar es violada por Oliver y su semilla, unos capítulos después, da frutos. Luego de matarlo, Lana se convierte en una reportera famosa luego de librarse de su agresor y contarle al mundo a través de su libro las vivencias terribles y perversas que sufrió estando secuestrada por un asesino en serie y luego, con la aparición de la tv, terminó de marcar su nombre en la historia, mostrando los horrores que vivían los pacientes en el asilo y las condiciones en las que estaban. Años después ella se encuentra dando la entrevista de su vida. Al finalizar y colado entre las personas de utilería su hijo de 30 años, con sed de venganza, desea chupar el pecho que debió alimentarlo desde el inicio de su nacimiento y en esas ganas de matar o dejar vivir, Lana ya se había preparado y sin pensarlo dos veces le dispara en la cabeza, tal como lo hizo con su padre.

Kit Walker (Evan Peters): Es un chico que luego de tener un encuentro muy cercano con extraterrestres, donde su esposa es raptada por ellos, es culpado de ser Bloody Face. Por esta razón es ingresado al hospital psiquiátrico de Briarcliff, donde se da cuenta que el verdadero asesino es su psiquiatra, quien lo quiere hacer responsable de sus crímenes con una confesión grabada, para despistar a los policías que están muy cerca de capturarlo. Pensando en que su esposa había muerto, se enamora de una interna con quien luego de tener relaciones igual que la noche en que desapareció su esposa, fue raptada por estos seres, puesto que su semilla había dado fruto en ambas. Ayuda a salir a la reportera y logra salvar a la hermana Jude, cuando la internaron por problemas psicológicos. Al parecer Kit era especial para los extraterrestres, pues lo salvaron cuando el Dr. Arthur Arden lo mata en un experimento y al final de la temporada simplemente desaparece.

Dr. Arthur Arden (James Cromwell): es un malévolo doctor que había hecho experimentos inhumanos con personas durante la segunda guerra mundial. Nazi por naturaleza, odiaba a los judíos. De hecho, en uno de los episodios aparece Ana Frank, quien lo reconoce por sus acciones aberradas. Sin embargo, a ella también le practica una lobotomía cerebral y la cambia completamente. Tenía seres en el patio trasero del asilo, a quienes les había realizado mutaciones graves y daños en la piel, esas personas habían sido dadas por muertas, pero se mantenían con vida siendo caníbales, así que huir por el patio de atrás no era una buena opción para mantenerse con vida. Estaba enamorado de la hermana Mary Eunice que había sido poseída por el diablo en uno de los capítulos y quien luego convierte en el verdadero infierno el asilo. Amaba su inocencia y pulcritud pero siendo el diablo, le mostró la peor cara y lo desencantó. En uno de los experimentos fallidos para crear una especie de súper humano, la paciente que era una ninfómana, escapa y muere en manos del monseñor Timothy, quien no era tan santo pues oculta su propio crimen para proteger la reputación del asilo. Pero al monseñor, después de todo no le va bien, muere en un accidente vial después de que Lana Winters empezó a desenmascarar los verdaderos males que atacaban el hospital.

La Hermana Mary Eunice (Lily Rabe): es una joven pulcra, serena y algo torpe para ser la asistente de la hermana Jude, pero luego todo cambia cuando en una sesión para salvar a una persona, presencia un exorcismo donde la posee el mismísimo diablo y la hace dar el propio vuelco al asilo. Es la manzana de la discordia en el hospital y destapa lo peor en la humanidad de cada persona. Hace que internen a la hermana Jude, incita a que un interno siga asesinando a las personas, hace que el doctor le tome repulsión y apoya sus prácticas inhumanas, hace que maten al monseñor, evita el aborto de Lana Winters (porque sabía que era hijo de un asesino) y deja que el psiquiatra la torture. En fin, es el picante que le da sabor a la serie en su totalidad. Sin embargo, la hermana Mary Eunice muere al final, porque estaba cansada de la tortura que su pobre alma recibía en el infierno, así se lo implora en unos de los capítulos a uno de los personajes que acaben con su vida, y así fue. Es la excelente muestra de que la maldad tiene muchas caras.

Dr. Oliver Thredson (Zachary Quinto): Es el psicópata conocido como Bloody Face, un criminal que mata a mujeres de 30 años con ciertas características parecidas a las de su madre y les quita la piel para sentir ese calor humano que no recibió, además porque no fue amamantado cuando era bebé, lo que provocó entre sus desordenes mentales que se volviera un psicópata criminal. Llega al asilo con el propósito de hacer responsable de sus crímenes a Kit, pero se topa con su querida Lana Winters de quien se enamora por su intelecto y suspicacia, ya que ella estaba a punto de descubrirlo antes de que apareciera Kit, por lo que asesina a su novia, una maestra de escuela. Estando en el asilo intenta hacer que le gusten los hombres sometiéndola a un tratamiento e intenta acostarla con uno de los internos, pero esta técnica fue en vano. Luego de violarla ella queda embarazada de quien en la actualidad es Bloody Face y quien obtiene una cinta que logró comprar por ebay donde Lana afirmaba que el hijo que estaba esperando era indeseado, mientras que se metía un gancho de ropa para abortarlo, lo que provocó el mismo sentimiento del padre en el hijo años después. El Dr. Oliver murió a manos de Lana por un disparo certero en la cabeza.

Los capítulos:

Uno de mis capítulos favoritos fue cuando, luego de unos cuantos tratamientos que le hicieron a la hermana Jude, ella imaginó un musical que le hacían a Lana, luego de echarle una moneda a la rockola inicio el canto a Lana Banana. Fue muy divertido verle esa otra cara positiva al asilo porque fue un toque de esperanza y completa locura que reinaba en dicho lugar.

Otro de los momentos cumbres fue cuando después de que la hermana Jude ingresó al asilo como paciente, la canción de Dominique nique se acabara, sin duda ella marcó su huella de esa manera.

Para quienes se hayan interesado y quieran ver la serie on-line, aquí están los capítulos. Saquen sus propias conclusiones. A mí, me encantó la serie.
http://www.seriales.us/serie/american-horror-story-asylum-temporada-2.html

De camino a la frontera y viceversa

Como un día cualquiera, te preparas para darle la cara al mundo, para recibir ese día a día que todos esperamos con interés, porque es una forma de mantenernos con vida, de decir, “aquí estoy yo, viviendo mi experiencia y dejando una huella en el mundo”, por muy pequeña e insignificante que parezca. Con las colas que se forman en el terminal para poder agarrar la buseta y luego en El Mirador, en Capacho, en Peracal y hasta en la misma entrada de San Antonio, más vale levantarse temprano si uno pretende venirse el mismo día, porque son alrededor de 5 horas lo que se dura en el viaje. Sí, superior al tiempo que uno dura haciendo una visita.

El trayecto continúa, haces la cola con alrededor de 50 personas delante de ti, te enteras estando allí, que algunos bajan a raspar los dólares CADIVI, otros bajan a vender la poca mercancía venezolana que hay en los anaqueles, para ganar en pesos lo que invierten en bolívares (sí, la ganancia es tremenda). Una de las modas del 2013 fue comprar Ensure en Farmatodo y venderlo al triple en Cúcuta. Cuentan algunas personas que quienes bajaban en carro particular llevaban el mercado incluso en el caucho de repuesto que tenían en sus vehículos. En fin, otras personas bajan para hacer el conocido “cambiazo” otros porque van a cobrar las remesas, otros viven allá y otros porque simplemente van a visitar, trabajar o hacer otro tipo de negocios. Así es, de todo lo que uno se entera en un microsegundo, prestándole atención al universo que lo circunda.

La primera meta es entrar en la buseta, a la que se estima, uno logre entrar, porque también en los alrededores hay “zamuros o chulos”, esperando a que alguien se distraiga lo suficiente como para meterse sigilosa y audazmente en la cola sin ser visto, tan solo por personas de atrás, que a la larga, no son escuchados por los de adelante y finalmente se dejan “colear” por otros que recién llegan. Tanto subiendo como bajando uno se percata de que NO lo ha visto todo, así es, hay señoras que incluso meten a sus niños entre los que están luchando por subirse en la buseta y dañan a los pobres infantes, bebés en su mayoría. Otros inventan enfermedades de sus hijos, sólo para subirse. Uno se da cuenta del ardid cuando la persona y su hijo están tranquilos y de lo más relajados en la tremenda cola que se forma en Peracal. Claro, como no hicieron cola. El caso es que a la final, todos llegan a su destino, unos se dejan llevar por una sarta de palabras y un intercambio de groserías que lo único que causa es risa entre los pasajeros.

En esta época decembrina, las colas nunca faltan. Así como tampoco otros choferes avispados, que siendo de otras líneas pretenden cobrar cinco veces más de lo establecido por la línea de San Antonio. Lo peor del caso es que otras personas pagan el costo de esos viajes, apoyando la “sinverguensura” que se genera en el lugar y el tremendo descontrol que se forma. Lo cómico del caso es que ni pagando esa cantidad las personas se salvan de ser requisadas por los guardias, ni de aguantar la cola de hora y media que se da en el lugar. Pagan por rapidez pero a la final el servicio es el mismo, ni aire acondicionado tienen, como para justificarlos. Y ni hablar de los carritos por puesto, esos cobran un dineral bajo las mismas pésimas condiciones.

Lo siguiente es la paciencia de esperar, esperar y esperar en las largas e interminables colas que uno se encuentra en el Mirador (yendo a San Antonio), y es que los huecos de la zona son una tremenda limitación para uno poder llegar puntual. Las colas que se generan en Capacho también alimentan la lentitud para que una persona NO pueda llegar a tiempo a San Antonio o viceversa.

De camino a San Cristóbal

Se sufre, pero en esa pequeña estadía de 3 a 4 horas que se tiene en el medio de transporte uno busca la comodidad, puedes dormir y despertar en el mismo lugar donde empezaba la cola. Sudas, te estresas, el sol pica, la piel se pone pegajosa, los niños lloran y tú allí, sentado, con cédula en mano esperando a pasar la alcabala más caliente de Venezuela, Peracal.

Luego de pasarla lo que haces es aferrarte al puesto en el que vas y evitar que las curvas o la velocidad con la que va el con ductor te pueda despegar del puesto. Buscas la comodidad entre el calor de hace unos minutos con el frío que luego empiezas a sentir cuando asciendes al Paso Andino. Cambios de temperatura que sin duda alguna provocan una alteración en la salud y si tus defensas no son buenas, pues lo más seguro es enfermar de gripe.

Por eso, para ir a San Antonio, uno debe bajar y subir armado de paciencia, con buena hidratación o en su defecto dinero, un suéter para abrigarse y protegerse del sol y buen libro para leer durante las largas colas o al menos un acompañante conversador para tener una espera amena y relajada.

A orillas del Río Piedra me senté y lloré


Amar sinónimo de entrega

Los sueños suponen una entrega total, luchar por lo que se quiere sin tener miedo al sufrimiento, sin inhibiciones siendo “libres”, porque amar es exponerse a sufrir, y aún cuando se sufre, en un futuro se mirará hacia el pasado, sabiendo que se entregó el alma y corazón a lo que alguna vez se amó sin haber sentido temor.

Paulo Coelho es un escritor de origen brasilero reconocido, pues sus obras se han caracterizado por dejar una enseñanza y reflexión sobre el individuo que busca refugio en su literatura, aunque sus libros sigan una temática lineal siempre logra atrapar y enamorar a los lectores.

La obra literaria se inicia con 2 personajes: Pilar, temerosa a amar para luego sufrir, debido a ello, se vuelve dominante con sus sentimientos, pues si controla el amor podría dominar el mundo, así pensaba; Y su amigo de la infancia (por quien sentía algo muy especial, algo más que amistad), él, (cuyo nombre no mencionan en la obra) persiguió sus sueños de recorrer el mundo, así lo expresaba en las cartas que constantemente enviaba a Pilar, pero que ahora se refugiaba en la religión y en el poder de la curación evitando así conflictos en su corazón; tras once años sin verse él la invita a una conferencia que dará en Madrid y propina un encuentro anhelado por los dos . A orillas del río piedra me senté y lloré cuenta la leyenda de un río que consume todo aquello que caiga en su lecho formando así parte de las piedras que lo adornan.

La historia tiene una secuencia cronológica y tan sólo basta una semana para que ellos declaren su amor, sus miedos, sus sueños. El sábado 4 de diciembre de 1993, Pilar viaja de Zaragoza a Madrid, pues accedió a ir a la conferencia que daría su amigo de la infancia; luego de haberlo escuchado hablar sobre la entrega total, vivir sin temor a los riesgos y desde un futuro observar que sí valió la pena luchar, perseguir nuestros sueños, afrontando las desilusiones, las decepciones que muchas veces nos hacen desistir de nuestras metas. Durante la conferencia Pilar conoce más sobre la vida de su amigo, cosas que él no le había comentado por cartas sobre un concepto religión novedosa, una que ve “el rostro femenino de Dios”. El reencuentro es tenso, pero después de verse a los ojos sabían que eran los mismos niños que una vez jugaron en calles de Soria (lugar que los vio crecer).

Al día siguiente, viajan en carro a Bilbao, lugar donde será la próxima conferencia de su amigo, de su amor, durante el trayecto a la ciudad, él, de una manera infantil y enamorada, pide a Pilar que lo acompañe a esa conferencia, ella accede pues sólo sería una simple conferencia y no hizo caso a las alarmas de cuidado que daba su corazón. Él le entrega dentro de una bolsita una cadena que ella habia extraviado cuando eran niños, justo el día en el que él le iba a declarar sus sentimientos y de sus labios salió la frase que había ensayado para aquel día: Te quiero. Culminada la conferencia de Bilbao, su amigo la invita a Francia y aunque ella intenta frenar lo que ya era inevitable, él hace caso omiso a los comentarios de ella y se encaminan a la siguiente conferencia.

El lunes 6 de diciembre llegan a los paisajes franceses, la conciencia de Pilar sigue eclipsando su corazón, aún después de estar segura de que él sentía lo mismo por ella, pero se negaba a creer en los cuentos de princesas, pensaba que hoy en día las princesas besan a príncipes que luego se convierten en sapos. Él la conocía, sabía la lucha que se libraba en su corazón y la admiraba por ser tan fuerte ante el sentimiento de amor. Empezó a contarle sobre su don, a hablarle sobre La Gran Madre, La Inmaculada Concepción, quien se manifestaba por medio del agua, fuente de vida. En las calles de Saint-Savin, su amigo le habló de la historia del “Otro”, un ser dentro de cada individuo que nos ensordece ante las peticiones del corazón, calla a nuestro niño interior y no nos permite crecer.

Así pues, aquella noche Pilar decide practicar el ejercicio del “Otro” y alejar la voz de aquella mujer que controlaba sus sentimientos y le evitaba entregarse al amor, ella se sentía feliz debido a que después de muchos años volvía a escuchar a su corazón. La mañana llegó, Pilar despertó radiante sintiéndose libre de amar y sufrir, pero estaba segura de que no llegaría a sufrir, su gran amor le daba seguridad y confianza. Él le cuenta la razón por la que decidió ingresar al Monasterio para ser seminarista: su amor por ella le permitía transformarlo en amor hacía todos los hombres, ella era su fuerza y la necesitaba a su lado, el superior del Monasterio sabía que él no era feliz, ya que en su vida hacía falta Pilar, el reencuentro en Bilbao había sido planeado por el superior, puesto que su amigo de la infancia quería compartir el resto de su vida con Pilar y ella lo sabía muy bien, pues sentía lo mismo.

Para el miércoles 8 de diciembre en las fiestas en honor a la Virgen de la Inmaculada Concepción, Pilar se acerca un poco más a la religión que daba una nueva cara de Dios, un “rostro femenino”, ella se sentía renovada, “virgen” y libre de seguir al hombre que quería en la búsqueda de sus sueños. Ese día él conversó con la Gran Madre a escondidas de Pilar. Noches anteriores, después de que sus corazones se compenetraron, el éxtasis los aborda y hacen el amor, con aquel deseo a manifestar su pasión cuerpo a cuerpo.

Estar al lado de él y sentir su respiración bastaba para que Pilar se sintiera realizada, aquella mañana él decide retornar a Zaragoza, retomar su vida empezar desde cero ya no le importaba dar más conferencias y le confiesa, en el Monasterio de Piedra, que su amor por ella le hizo devolver el don que la Gran Madre le había dado, ésto hace que Pilar decida abandonarlo, huir y relatar esta historia.

A orillas del río Piedra, Pilar se sentó y lloró, se sentía culpable y mal, quiso ahogar en el río todos los momentos que había pasado con él, lo que había vivido junto a él, el amor de su vida. Lloró y lloró pero no podía olvidar, deseaba morir pero el destino le tenía preparado otro rumbo, que sólo leyendo el libro, encarnándose en la historia, conociendo con más detalle, podrán descubrir el camino que tomaron sus vidas